Silent Hill 2: Los muertos no escriben cartas… Con excepciones (I)

Pequeño aviso: Esto no pretende ser un análisis pormenorizado, ni siquiera ordenado. Muchas de las cosas puede que ya se sepan y otras serán conjeturas, pero lo suyo es que simplemente sean un punto de partida para charlar amigablemente de estos memorables juegos. Nada de lo que se diga aquí sienta cátedra y todo se puede discutir. Y aquí se hablará sobre argumentos, personajes y teorías. Así que tomadlo como aviso sobre todo para los que no se hayan pasado los juegos. O sea, ojo porque hay spoilers a porrillo. Dicho queda.

 

La culpa es uno de los sentimientos más poderosos que hay. No hay nada como un poco de sentimiento de culpa para remover toda nuestra conciencia y hundirnos en la más absoluta miseria. La culpa tiene ese poder de control, incluso cuando a veces lo que hemos hecho no sea tan gordo. Da igual. Ahí estará la culpa para conseguir que lo magnifiquemos, por insignificante que sea, y convertirlo en un drama, en algo que hace que hasta nos duele respirar durante el día y nos prohíbe el lujo del sueño por las noches. Y si lo que hemos hecho es grave, la culpa sencillamente nos puede volver locos.

 

Como a James Sunderland.

 

James Sunderland es un tipo enigmático. Al principio del juego sabemos que está apenado por la muerte de su mujer, pero no sabemos lo realmente desorientado, confundido y atormentado que está. Lo iremos descubriendo a medida que avancemos, de forma sutil y progresiva. Pero la guinda del personaje es la culpa que pesa sobre él. Esa culpa le ha llevado a vivir en otra realidad, que incluso le engaña en lo que al paso del tiempo se refiere. Vive tan alejado de la cordura, pero a la vez aparece tan sosegado, tratando de mantener el equilibrio. Esa es una de las notas maestras de los creadores de Silent Hill, su capacidad para engañar al jugador. Presentándonos a personajes como Angela o Eddie, que experimentan la misma locura que James (pero con distintos orígenes y síntomas), y que a su lado parecen mucho más extremos, desequilibrados y culpables que él. Pero no es así. Si Silent Hill ha llamado a James es porque debe afrontar su pecado, llevarlo al límite y dejar que su final se escriba solo. James no es mucho mejor que esos locos.

 

Para empezar, James ha acudido a Silent Hill por una carta. Una carta que le ha escrito su mujer. Pero es que su mujer está muerta. James dice que lleva tres años muerta. ¿A qué viene entonces esa carta? Peor todavía, ¿qué hace James haciendo caso a una carta escrita por un muerto? Esa es solo la primera pincelada que tenemos de la locura de James, el “no estoy loco, lo están los demás”; él acude a Silent Hill a desvelar un enigma, a resolver un misterio, pero parece muy consciente de que es un asunto extraño y que le es ajeno a él, que simplemente trata de superar su tragedia personal, y que no ha perdido la cabeza. Craso error.

 

Silent Hill 2 aborda una historia totalmente independiente de la mitología de la saga. En el juego no hay apenas mención al culto del lugar, y solo se hace de pasada, de forma anecdótica y sin influencia en la historia principal. Sus creadores prefirieron concentarse en el terror psicológico más sencillo y básico, el que se genera en la mente humana. La trama funciona más bien como “historias que ocurren en Silent Hill”, sin sectas de fondo. El lugar aquí adopta una personalidad distinta, con una finalidad: invocar a aquellos que hayan hecho realmente malo en la vida, mostrárselo tal cual y que dejar al destino decidir. El problema es que James no es consciente de que ha hecho algo malo cuando llega a Silent Hill. Su pecado está enterrado dentro de su subconsciente, y Silent Hill se va a encargar de aireárselo con toda clase de argucias más o menos de ultratumba.

 

Durante la historia hay un juego de engaños, es el equilibrio entre lo que hay en la mente de James y lo que Silent Hill es capaz de hacer con él. El pueblo tiene el poder de crear monstruos y criaturas para atormentar al protagonista, pero solo éste es capaz de moldear esos monstruos, según sus miedos y sus obsesiones. James se pasó mucho tiempo en habitaciones y pasillos de hospital por la enfermedad de su mujer, Mary. Pocas cosas hay más trágicas que la muerte de una esposa joven, en pleno apogeo de un matrimonio. Cuando la convivencia es maravillosa y la complicidad surge cada minuto. Y de repente, la alegría y la compenetración se rompen por la enfermedad. Y con ella, la comunicación y el contacto físico. La frustración que James ha ido arrastrando por esos pasillos de hospital es lo que Silent Hill ha absorbido para poner rostro y armas a sus criaturas. La tristeza de James, su rabia contenida y su angustia es lo que moldea a los monstruos. Resulta extremadamente evidente en el caso de las enfermeras. No solo son monstruos con la forma de enfermeras por el recuerdo de las penosas últimas horas de Mary; son enfermeras que, a la vez que monstruosas y amenazantes, tienen curvas y escotes insinuantes. James ha perdido a su confidente, a su compañera, pero también a su joven amante. El ardor del sexo de un matrimonio joven se diluyó por la enfermedad de Mary. Silent Hill se aprovecha de esa debilidad de James, ese factor tan fácil de ver al poco de conocerle. Lo mismo ocurre con los maniquíes. Son solo dos pares de piernas sinuosas, que se unen en el sexo no mostrado.

 

Pero el engaño que las fuerzas de Silent Hill despliega sobre James no se limita a crear bichos. Para que la culpa y la duda taladren la conciencia de James de forma definitiva se sacan de la manga a María. Y sí, todos recordamos el instante en que James cree ver a Mary cuando es María de espaldas, fue su primer encuentro. María es más que Mary, y ha sido creada para bastante más que para confundir a James por el parecido. María es el lado sexy, salvaje y misterioso de Mary. Como dice James, son iguales, menos en el pelo, en la voz y en la forma de vestir. Casi nada. Y eso sin contar el tatuaje del ombligo. María es la Mary que James echa de menos, la menos angelical, la voluptuosa y seductora. Claro está que también echa de menos a su Mary menos carnal, pero para entonces la frustración sexual de James, unida a la pérdida de su esposa, le hacen recordar y echar en falta algunas cosas más que otras. O eso al menos ha entendido Silent Hill, que ha tomado buena nota de los pensamientos de James para modelar ese fantasma que tan bien responde a sus necesidades. Pero Silent Hill no quiere premiar a James con un fantasma-sustituto de su mujer muerta, pero “modificada” para responder a sus deseos a medida, muy al contrario. A lo largo del juego se encargará de arrebatarle a James, repetidas veces, a esa versión sensual de Mary. Y siempre será por culpa de James. Y por algo será. James nunca termina de conseguir a su fantasma-sustituto, siempre pasa algo que se lo impide. Incluso en uno de los finales, James asume lo que es María (o sea, de todo menos real) pero prefiere seguir viviendo de su fantasía, y se encamina a salir del pueblo con ella. Pero instantes antes de los créditos, ella manifiesta el primer síntoma de la enfermedad de Mary. O sea, todo se volverá a repetir. La sexy María dejará de serlo porque se pondrá gravemente enferma. Y James volverá a matarla, como hizo con Mary.

 

¿No lo sabían? James mató a Mary. Y no fue hace tres años, como él dice.

 

Continuará.

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4 comentarios to “Silent Hill 2: Los muertos no escriben cartas… Con excepciones (I)”

  1. Er Manué Says:

    ¡Qué obra de arte pordios! Artisticamente es uno de los mejores videojuegos de la historia, y a nivel de guión es una lástima que no se aprovechara para la película (aunque se dice que podría ser para la segunda parte, ¿no?)

    Recuerdo un montón de partes que me pusieron malo, sobre todo dos:

    – James al pie de unas escaleras que literalmente llevaban al infierno, rodeado de llamas, le dice a Angela (pedazo de personaje): “hace calor aquí, ¿no?” y ella responde, “para mi siempre es así”. Espectacular.

    – La famosa escena de James mirando a María a través de las rejas…

  2. erik Says:

    wow que juegazo yo ya sabia algo del simbolismo del juego, es increible que tantos detalles hayan sidos añadido a un videojuego.
    este juego me encanto asi como la primera parte, creo que esta es la mejor lo que si no me gusto fue que la pelicula haya sido un revotijo de la saga sin cuidar los detalles que tiene cada juego, ojala que la segunda pare este mas adaptada a un solo juego

  3. Felipe Says:

    Silent Hill 2, es el punto de partida en donde todas las emociones humanas toman forma. Inconscientemente, somos todo lo que James Sunderland es. Es la gran obra de arte de los videojuegos. Sin exageran, desde que conoci Silent Hill 2, mi vida cambio, y lo considero el mas grande acierto en el ambito audiovisual de todos los tiempos. Soy Ingeniero de sonido, y no se imaginan de que forma he sido inspirado por Silent Hill 2 para llevar a cabo mi trabajo..

    Les dejo mi mail y fotolog por si acaso quieren compartir acerca de Silent Hill

    ironfelp@hotmail.com

    http://www.fotolog.com/arte_silenthill

    Saludos…

  4. master_king7 Says:

    holas buenas, ami me gusta esta serie de juegos, la ke mas me llamo la atencion es el silent hill 4 me gusto por su trama y su historia, la verdad para mi una de las mejores sagas de terror de psx, ps2 y ps3 yo personalmente lo recomiendo mucho

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