A propósito de Metal Gear

¿Metal Gear Solid 4? Está bastante bien… la hora y media que juegas”.

Una tontería repetida mil veces se convierte en hecho comprobado. Sé que el refrán no es así, pero lo he adaptado libremente para probar lo que peligrosamente se viene aplicando sobre este juego, y la saga Metal Gear en general. Sirva este tocho que viene a continuación para reivindicar, usando facilonas artimañas literarias y símiles cinematográficos, no solo un grandísimo juego, sino una serie que, aunque continúa, cerró brillantemente un ciclo iniciado en 1987 en los MSX2.

Si, según George Lucas, la saga Star Wars no es más que el relato de la tragedia de Darth Vader, puede decirse que Metal Gear es la historia de la tragedia de Big Boss. Ya sea como protagonista o secundario en la sombra, todo tiene que ver con él en la serie. Y si en Star Wars es Luke Skywalker el que arregla los estropicios y purga los pecados de su padre, en Metal Gear es Snake quien tiene el desagradecido papel de pagar los platos rotos de Big Boss, y también acaba, en cierto modo, redimiendo su alma.

En los Metal Gear hemos visto a Big Boss desde casi todos los puntos de vista posibles. Héroe en unos, villano en otros, alumno y maestro, de peón de conspiraciones a urdidor de retorcidos planes, soldado fiel y cabecilla implacable, amante silencioso… Y padre más o menos ausente. Todo esto hace que Big Boss sea mito y leyenda, presente en la memoria de todos los que intervienen en la historia, a todos les afecta de alguna forma que ni siquiera se atreven a explicar. Lo que los americanos llamarían “the elephant in the room”, pero con más mala leche y más peligroso. Entre otras cosas, porque el elefante no sabe CQC ni esconderse en cajas de cartón.

A Metal Gear Solid 4 le pasa un poco como a la peli El Retorno del Rey. Desde el principio sabes que va a ser un viaje de lo más emotivo, de las pocas veces en que el fin de una saga te involucra realmente y en las que te pasas todo el tiempo con un nudo en la garganta por las muchas despedidas que presencias. Y sí, igual que El Retorno del Rey, Metal Gear Solid 4 termina varias veces. Algo que por cierto también le ocurría, según Carlos Pumares, a Akira. La épica, otro ingrediente clásico de la saga, aparece multiplicado por mil, reforzado por el hecho de que Snake debe usar las pocas fuerzas que le quedan. Más de una vez el mensaje del juego parece “Todavía no, viejo”, como si esto fuera El Regreso del Señor Snake de la Noche.

Esa sensación de cierre, de repaso de lo ocurrido, se traduce también en la jugabilidad. Este Snake crepuscular (oig) hace todo lo que hemos visto en la saga, desde infiltrarse con lo puesto hasta usar lo último en tecnología de camuflaje y armamento; entrar sin ser visto y escapar en frenéticas persecuciones a cielo abierto. No faltan las sorpresas, pero puede decirse que no solo la historia recoge lo mejor de la serie. Aunque viejuno, nunca hemos visto a un Snake tan polifacético como en Metal Gear Solid 4. Además, es el título de la serie con más “replay value”, y no solo por las golosinas que pueden desbloquearse. El juego puede hacerse de mil maneras distintas, más allá del “corre hacia delante sin que te pillen y mata al bicho final”. Es una delicia pararse en los nuevos movimientos de Snake, sorprende la variedad de caminos para resolver un problema, si somos capaces de contener los nervios y la adrenalina disparada.

En esto tiene bastante que ver la labor del productor Ryan Payton, cuyas ideas han dinamizado no solo el personaje de Snake y su comportamiento en combate, sino que ha hecho más creíble y acertada la ambientación en general. Vamos, que hay fantasmadas, pero no tan gordas. Esto también es un acierto de Kojima, que ha permitido que otra persona participe metiendo mano en la que iba a ser su obra cumbre. Que aprendan otros gurús del videojuego, que viven encerrados en sí mismos y no tienen en cuenta las aportaciones de terceras personas, y lo bueno que tiene “contagiarse” de otros rincones de este mundillo.

Kojima plantea cómo debe ser el fin de una serie. El regreso a lugares conocidos no es nada gratuito, cualquier cameo tiene su razón de ser y su explicación. Desde luego, también hay guiños sueltos, que contribuyen a que el usuario más avezado se sienta mimado, como la mención del doctor Madnar, el glorioso momento de Sunny jugando en su PSP a Penguin Adventure (uno de los mejores juegos de MSX1, obra de Kojima), el nombre GAUDI para el superordenador de Sunny (también utilizado en Snatcher y Nemesis 3) o la posibilidad de recopilar melodías de los anteriores Metal Gear para el iPod de Snake, entre otros.

Después de poner Metal Gear Solid 4 por las nubes llega la pregunta. Dado que lo que se quiere desde estas líneas es evangelizar y convertir a los no duchos, ¿es prudente que lo jueguen sin saber nada de las anteriores entregas? Es difícil, desde luego. Pero tampoco vamos a hacer que los fitetonteros tengan que pasarse TODOS los juegos, aunque sería muy recomendable para entenderlo y disfrutarlo debidamente. Eso sí, Metal Gear Solid 4 fue el motivo por el que me hice con una PS3, del mismo modo que me hice con una Nintendo 64 por Super Mario 64, o con una PS2 por Silent Hill 2. Son títulos que por sí solos definen un género, o una generación entera, y que por eso merecen ser jugados, independientemente del conocimiento previo que se tenga de su mitología. Además, la historia propia de MGS4 (la búsqueda de Liquid Snake), aunque remite a otras entregas, puede seguirse sin muchos agujeros que tapar.

Y es que, solo por esto y esto, Metal Gear Solid 4 merece la pena.

Anuncios

2 comentarios to “A propósito de Metal Gear”

  1. buttersneo Says:

    Yo también me compré la Ps3 solo por el metal gear solid 4, el mejor acierto que he tenido en mucho tiempo…

  2. Manué Says:

    Recuerdo ponerle la pelea final a mi hermano, yo con dos lagrimones del tamaño de Ray (o de Rex) y esperando que se emocionara a niveles inhumanos me suelta:

    “Pues no sé que tiene de especial ver a dos viejos dándose ostias y clavándose jeringuillas…”

    Media vida perdida tiene el menda, media vida.

    ¿El juego? IMPRESCINDIBLE, ACOJONANTE, SUPERLATIVO… tremenda la comparación con el Retorno del Rey, tuve la misma sensación: “ay, que se acaba… un poco más… jo, que se acaba” Es todo redondo, todo.

    Momentos míticos como el retorno a Shadow Moses, y esa pelea a lo Sniper Wolf… el “call me EVA!!!” (pelos de punta, hoygan); las historias de las B&B (hay quien dice que los malos de esta saga no tienen carisma… pero bueno, son los mismos que no se emocionaban con la historia de Fortune, así que…); la pelea Rex/Ray, cada intervención de Liquid/Ocelot (la barra va a propósito, quien se lo haya pasado lo sabe), etc, etc…

    ¡Qué gozada! Y también los hay que se meten con las cinemáticas… ¡¡¡por dios!!!


    Ese pasillo de microondas, Gaby, ese pasillo…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: